En un mundo donde la inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una herramienta cotidiana, Crehana da un paso audaz al presentar Hana AI, una plataforma diseñada para revolucionar la gestión de talento humano. Aunque su aplicación inmediata apunta al sector empresarial, su arquitectura modular y enfoque en el aprendizaje continuo la hacen especialmente interesante para universidades y centros de formación que enfrentan retos similares: gestionar procesos masivos, evaluar habilidades blandas y técnicas, y personalizar la experiencia educativa. ¿Estamos frente a una tecnología que podría acortar la brecha entre formación y empleabilidad?
Qué es Hana AI y por qué importa
Hana AI es una herramienta basada en modelos de lenguaje generativo, desarrollada por Crehana, una edtech fundada en Perú y ahora con presencia en múltiples países de Latinoamérica. El objetivo de Hana es integrar inteligencia artificial en las áreas de recursos humanos para simplificar tareas como la selección de personal, la detección de brechas de habilidades y el diseño de planes de formación personalizados.
Según el sitio oficial de Crehana (crehana.com), la plataforma puede integrarse a CRMs, sistemas de gestión del talento, encuestas de clima laboral y sistemas de e-learning. Su capacidad para analizar datos cualitativos y cuantitativos permite obtener insights que normalmente requerirían semanas de trabajo manual. Hana no reemplaza al área de recursos humanos: la potencia.
Este tipo de soluciones se alinea con la tendencia global que marca el World Economic Forum, el cual advierte que el 44% de las habilidades de los trabajadores deberán actualizarse antes de 2027 (weforum.org). Si las empresas lo entienden, ¿por qué no también las universidades?
Lo que Hana AI hace… y lo que podría hacer por la educación
Crehana presenta a Hana como una plataforma capaz de automatizar múltiples procesos, entre ellos:
| Función principal | Aplicación empresarial | Posible aplicación educativa |
|---|---|---|
| Evaluación de habilidades | Detecta gaps de conocimiento en equipos | Diagnóstico de competencias en estudiantes |
| Diseño de rutas de aprendizaje | Genera planes personalizados de capacitación | Currículas adaptativas y microcertificaciones |
| Gestión de desempeño | Analiza métricas de productividad y cultura organizacional | Seguimiento de progreso y motivación estudiantil |
| Automatización de onboarding | Procesos de inducción y formación inicial | Bienvenida a estudiantes nuevos o migrantes digitales |
| Análisis de clima organizacional | Encuestas y análisis de satisfacción del equipo | Evaluación de experiencia estudiantil en tiempo real |
Aunque Hana fue diseñada pensando en las empresas, la mayoría de sus funciones son perfectamente extrapolables al entorno universitario. Basta con mirar la Ley Universitaria N° 30220 de Perú, que exige mecanismos de mejora continua y evaluación de resultados en las casas de estudio. Hana podría convertirse en un aliado inesperado en este proceso.
¿Cómo se insertaría Hana AI en una universidad?
En principio, cualquier institución educativa que cuente con una plataforma virtual de enseñanza podría integrar soluciones como Hana mediante API o mediante asesorías técnicas. Lo relevante no es solo el despliegue tecnológico, sino el cambio cultural que implica confiar en que una IA puede evaluar patrones de conducta, estilo de aprendizaje, niveles de participación y motivaciones de los alumnos.
Imaginemos una universidad que debe atender a 20,000 estudiantes. La personalización del aprendizaje, algo utópico hace una década, hoy es posible gracias a este tipo de sistemas. Un alumno de ingeniería, por ejemplo, podría recibir un plan formativo que no solo incluya matemáticas y física, sino también habilidades blandas como liderazgo o gestión del tiempo, si Hana detecta que son áreas a reforzar.
Lo que dicen los expertos
En conversación con Gestión, Diego Olcese, CEO de Crehana, destacó que la meta de Hana AI es “convertirse en el copiloto del área de talento humano” (gestion.pe). Aunque no mencionó aplicaciones educativas de forma directa, dejó abierta la posibilidad de que la IA sea usada más allá del mundo corporativo.
Por otro lado, el especialista en transformación digital educativa Carlos Esteban, docente de la Universidad del Pacífico, señala que el sector académico suele ir “al menos cinco años por detrás del sector privado en innovación de procesos”. Según él, herramientas como Hana pueden servir como puente para que las universidades se acerquen a las demandas reales del mercado laboral.
¿Amenaza o impulso para los docentes?
Uno de los temores recurrentes cuando se habla de inteligencia artificial en la educación es el posible reemplazo del docente. Pero ese argumento pierde fuerza cuando se entiende el papel real de Hana: no enseña, no califica, no dialoga con los estudiantes como lo hace un profesor. Lo que hace es recolectar y procesar información para que los humanos tomen mejores decisiones. Es una herramienta de diagnóstico, no un oráculo.
En este contexto, los docentes pueden beneficiarse. En lugar de usar su tiempo corrigiendo trabajos o revisando hojas de Excel, podrían enfocarse en tutorías personalizadas, investigaciones aplicadas o proyectos interdisciplinares.
Casos de uso que ya inspiran
Aunque Hana AI todavía no ha sido adoptada oficialmente por ninguna universidad en Perú (hasta el momento de redacción de este artículo), existen ejemplos similares que abren el camino:
- Tecnológico de Monterrey (México): ha trabajado con IBM Watson para desarrollar sistemas de tutoría basada en inteligencia artificial.
- UNIR (España): implementa modelos predictivos para anticipar el abandono escolar usando IA.
- UDEP (Universidad de Piura): experimentó en 2023 con sistemas de analítica de aprendizaje para mejorar el rendimiento en cursos virtuales.
Estos casos muestran que la inteligencia artificial no es ciencia ficción. Es presente. Y es viable.
Obstáculos y desafíos reales
Por muy atractiva que suene la propuesta, no todo es tan simple como presionar un botón. Existen obstáculos evidentes:
- Infraestructura tecnológica: muchas universidades aún no cuentan con sistemas centralizados de datos.
- Capacitación del personal: no basta con implementar IA; hay que formar a quienes la usarán.
- Regulación y ética: ¿cómo garantizar que la IA no genere sesgos o vulnere la privacidad de los estudiantes?
- Costos: aunque el precio de estas soluciones se ha reducido, aún representa un reto para instituciones públicas.
Aquí es donde entra la necesidad de una política pública clara. El Ministerio de Educación del Perú ha emitido lineamientos sobre transformación digital en el sector, pero aún queda camino por recorrer. Por ejemplo, el documento “Lineamientos para la transformación digital de la educación superior” (minedu.gob.pe) no menciona explícitamente el uso de IA en gestión educativa.
¿Y los estudiantes?
Quizás el actor más importante en todo este proceso. ¿Qué opinan ellos? Aunque no hay datos locales oficiales sobre percepción estudiantil frente al uso de IA en universidades, encuestas realizadas por Educause en EE.UU. indican que más del 60% de los estudiantes ven con buenos ojos el uso de tecnología para personalizar su aprendizaje, siempre y cuando no afecte su privacidad ni los vuelva “números en un sistema”.
En Perú, donde la deserción universitaria supera el 25% según cifras de la Sunedu, herramientas que permitan identificar señales tempranas de abandono podrían marcar la diferencia. No se trata solo de mejorar estadísticas, sino de acompañar mejor al estudiante.
Una mirada más amplia
Lo que hace Crehana con Hana AI es parte de una tendencia regional. Startups como Nawaiam, Revelo o Torre también están usando IA para el reclutamiento y el desarrollo de talento. La diferencia es que Hana nace de una empresa con raíces educativas, lo que la acerca más al mundo académico.
Si las universidades logran ver más allá de la resistencia inicial, podrían encontrar en Hana no solo un asistente, sino un aliado para cerrar la brecha entre educación y empleabilidad. La pregunta ya no es si conviene incorporar inteligencia artificial. Es cuándo y cómo hacerlo de manera responsable, ética y con impacto real.

