Asimetrías regionales

Asimetrías regionales

La asimetría es un concepto que permite cuantificar la falta de simetría intrínseca en una estructura. Aplicado al desarrollo económico describe las desigualdades estructurales de un país.

En tal sentido, la asimetría del desarrollo económico que presenta Perú está marcada por la desigualdad entre sus diferentes regiones con un fuerte centralismo en la capital.

Es uno de los mayores desafíos porque limita el desarrollo equilibrado.

Un estudio de Ceplan sobre Vulnerabilidad de las personas en el territorio 2013-2023, señala que a pesar de una leve mejoría a nivel nacional, persiste aún desigualdades entre las diferentes regiones del país, donde la selva y la sierra presentan los mayores niveles de vulnerabilidad, mientras que la costa centro y sur del país muestran condiciones más favorables.

Las regiones menos desarrolladas, Loreto, Ucayali, Puno, San Martín y Amazonas, presentan mayores carencias en servicios básicos, educación y salud, lo que limita el desarrollo de sus poblaciones, según el estudio de Ceplan.

Son sectores significativos de la población, que no obstante el crecimiento económico, continúan expuestos a situaciones de precariedad que afectan su acceso a servicios básicos como la salud, la educación y la vivienda; son condiciones de alta vulnerabilidad que dificultan el desarrollo y bienestar.

Según un informe de la CAF*, en el caso del saneamiento la proporción de hogares con acceso a este servicio varía entre 22% y 96% según la provincia. Un claro ejemplo de las desigualdades extremas que se dan en las condiciones de vida entre regiones, siendo las más perjudicadas las zonas rurales.

Para enfrentar este desafío se requiere inversión en infraestructura para crear y expandir el mercado laboral y con ello el desarrollo económico local y regional. Sin embargo, la inversión por sí sola no es la solución, existen factores que limitan su beneficio.

Desde el gobierno se han propuesto programas para fomentar la inversión en regiones menos desarrolladas, creando de zonas económicas especiales e impulsando la inversión en infraestructura.

Pero, la calidad del gasto de los gobiernos locales y regionales, por un lado, y su dependencia de las transferencias del gobierno central, que representan más del 90%*, por el otro; frenan las buenas intenciones.

El presupuesto para inversiones busca precisamente crear o mejorar infraestructuras (hospitales, colegios, vías de comunicación, entre otras). Son inversiones que cuentan con sus respectivos presupuestos, por tanto, deberían ejecutarse dentro los plazos y costos establecidos, pero no siempre es así.

La regionalización tampoco ha contribuido a disminuir las diferencias de desarrollo existentes entre las regiones. Fue un proyecto que se inició con muchas expectativas, pero la forma deficiente en que fue diseñada, la falta de capacidades técnicas en los gobiernos subnacionales y el centralismo han jugado en contra.

Quizá sea hora de analizar la continuidad de este proyecto que ha servido para aumentar la burocracia, pero poco o casi nada ha contribuido a reducir las desigualdades en las regiones.

Los desafíos que presentan el desarrollo asimétrico en las regiones no pasa solo con asignar recursos, sino que estos deben tener una pronta y adecuada ejecución. Una buena gestión por parte de las autoridades subnacionales ayudará a mejorar las desigualdades. El apoyo a las micro y pequeñas empresas, como lo destacan varios estudios, es otra propuesta que contribuye a impulsar el desarrollo económico sostenible.

*https://www.caf.com/es/actualidad/noticias/gobiernos-subnacionales-claves-para-cerrar-brechas-territoriales-en-el-peru/