El conflicto armado en el medio oriente está en su cuarta semana y no hay indicios de que se ponga fin.
Mientras tanto el precio del petróleo sigue escalando y ya superó los 100 dólares el barril. Un precio que equivale a un potente misil para los países importadores como el Perú.
Nuestro país importa casi todo el petróleo que requiere porque, a pesar de tenerlo, la producción es muy baja. Consumimos alrededor de 260,000 barriles diarios y solo producimos unos 48,000 diarios en promedio.
Hasta el momento los precios de la gasolina y el diésel se mantienen, pero la situación podría cambiar si la guerra continúa.
De producirse el aumento de los combustibles, existen medidas para paliar la situación, por ejemplo, bajar los impuestos, subsidios o trasladar el alza a los consumidores.
Pero todas tienen un costo.
El subsidio, afecta las cuentas fiscales; el traslado del aumento repercute en la inflación con el consiguiente malestar social y la reducción de impuestos disminuye la recaudación.
Sin embargo, hasta el momento el gobierno peruano no ha tomado ninguna medida, aunque existe la posibilidad de otorgar bonos para apoyar a los transportistas, según el primer ministro.
Otra medida sería usar el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, creado precisamente para mitigar el alza repentina de los precios internacionales. Una medida similar se dio a raíz de la deflagración gasística ocurrida en el Cusco, cuando se aumentó el vale del FISE para los taxistas.
Otra medida sería reorganizar Petroperú para convertirla en una empresa eficiente, pero los constantes cambios de directorios no ayudan a fijar un rumbo claro y, más bien, da argumento a quienes desean su privatización.
Petroperú es una empresa estratégica, aunque algunos consideren que no existen este tipo de empresas, sin embargo el conflicto en el medio oriente demuestra lo contrario. Cuando se produjo la deflagración del gas en Cusco, Petroperú estaba en cuidados intensivos y no pudo contribuir a paliar el aumento del gas licuado de petróleo y el precio se disparó.
Todos los países de la región que tienen petróleo o lo buscan en su territorio cuentan con una empresa pública eficiente y profesional para dicha tarea, en el Perú sucede lo contrario, pugnas ideológica, poderosos lobbies y mala gestión son las causas de tal situación.
Si se fortalece de Petroperú y culmina el proyecto de construcción de una planta de regasificación de GNL, ayudarían a mitigar futuros aumentos del precio internacional de los combustibles. Una situación que no se puede descartar debido al cambiante escenario internacional.
Francisco Eggers piensa que las medidas adoptadas hasta ahora asumen que el shock será transitorio. «Si no lo fuera, habría que adaptar gradualmente los precios relativos. Pero si es transitorio, puede ser útil la combinación de medidas fiscales y control de precios, cuidando que no provoque distorsiones muy grandes o que tengan efectos nocivos en el mediano o largo plazo».
«El riesgo es que una medida pensada para contener el impacto coyuntural termine convirtiéndose en una rigidez estructural», dice Arevilca.
«Los subsidios deben ser de emergencia, no pueden ser permanentes, porque incurrirían en un gasto fiscal que no está en los presupuestos. Por eso es importante explicitar que esto tiene fecha de comienzo y fecha de término», recomienda Berríos, porque, aunque suene de Perogrullo, «los recursos para subsanar inestabilidades transitorias son precisamente eso, transitorios»
Fortalecimiento de Petroperú: Reforzar la capacidad de refinación nacional para mejorar el abastecimiento interno.
Cambio a Energía Local: Promover intensamente el uso de Gas Natural Vehicular (GNV) como alternativa más económica y producida en el país.
