País joven, población vieja

País joven, población vieja

Vamos camino en convertirnos en una país joven con población vieja.

Se calcula que entre 2025 y 2050, la población mayor de 60 años aumentará a 4 millones 600 mil, una cifra superior a los 3 millones registrada en el periodo 2000 – 2025, según el INEI.      

Los datos del INEI revelan que el sector de los adultos mayores está creciendo con mayor rapidez a una tasa promedio anual del 2,7%. A este ritmo para 2050 uno de cada cuatro peruanos será un adulto mayor.

Es un tema que antes veíamos de lejos: un problema de los países desarrollos, sin embargo, ahora lo tenemos cerca; con el agravante de que aún somos un país en desarrollo y con muchas falencias en salud.

 ¿Por qué envejece un país? Principalmente por la baja tasa de fecundidad. Para el año 2050, nuestro país reducirá su tasa de fecundidad a 1,74 ubicándose por debajo del umbral de reemplazo que es 2,1.

Paralelamente, mientras baja la natalidad aumenta la esperanza de vida en las personas mayores. Se estima que en el año 2050, la esperanza de vida de los peruanos alcance los 79 años y que la mortalidad infantil se reduzca a 10 muertes por mil nacimientos.

Antes en las familias peruanas había más jóvenes que viejos, ahora la situación tiende a revertirse.

Otro motivo es la modernidad que cambia las prioridades de las personas: piensan más en su desarrollo personal, se casan a una edad más madura y optan por tener uno o dos hijos como máximo.

Si no se toman las medidas adecuadas, dentro de 24 años tendremos un problema similar a la inseguridad que hoy nos angustia y abruma, pero las víctimas no serán decenas ni cientos sino millones.

Veinte y cuatro años parece un tiempo largo, pero no lo es, prácticamente es el periodo de 4 gobiernos, contando con el que empezará en julio próximo. Los siguientes 4 presidentes tendrán en sus manos convertir al Perú en un país viejo y desarrollado o seguir siendo un país joven con gente vieja.

Mientras tanto que estamos haciendo como país enfrentar esta realidad. En papel existen muchas propuestas, pero en la práctica muy poco se ha avanzado.

Por un lado, se ha empezado tímidamente a construir entorno amigables en algunos distritos de la capital para fomentar un envejecimiento activo y saludable,  siguiendo las sugerencia de la OMS.

Distritos como Miraflores y San Isidro vienen implementando políticas de ciudades amigables creando espacios urbanos seguros y accesibles para los adultos mayores, pero todavía falta mucho por hacer. En general, la capital sigue teniendo problemas de accesibilidad: faltan rampas en la veredas, un transporte público más inclusivo, señalización adecuada y más áreas verdes.

Pero, por el otro, leyes cortoplacistas dadas por el congreso como el retiro de fondos de las AFP, 8 hasta setiembre del años pasado, no ayudan a que quienes se convertirán en adultos mayores tengan un mejor calidad de vida porque corren el riesgo de quedarse sin pensiones y sin acceso a la salud, cuando más lo van a necesitar.

Es un tema que tampoco está en la agenda de los candidatos presidenciales.

Al final, si no toman en serio el problema del envejecimiento en nuestro país, los adultos mayores terminarían convirtiéndose en una carga para su familia y para el Estado.