Aún no terminan las elecciones presidenciales, pero ya se ha dado inició a las elecciones municipales con la inscripción de fórmulas y listas de candidatos.
Será el próximo 4 de octubre. Paralelamente, se realizarán las elecciones regionales.
Esta vez las propuestas de los candidatos estará enfocada en darles solución a los problemas de las ciudades que son, en su mayor parte, similares a los del país.
Lima por ser la ciudad donde se concentra el poder político y económico acapara la atención general. Es también la urbe más densamente pobladas, actualmente supera los 10 millones de habitantes.
Y es precisamente su densidad población y el crecimiento constante lo que hace de Lima un desafío para sus autoridades locales.
Lima sigue extendiéndose en los conos a un ritmo de 1,2% anual, debido a este crecimiento urbano, algunos distritos de clase alta y media han optado por la expansión vertical a través de condominios habitacionales.
Pero los problemas más acuciantes que padece Lima son la inseguridad ciudadana, un servicio de transporte público insuficiente y, en muchos casos, pésimo y un comercio informal creciente.
Son problemas que aparecen con altos porcentajes en todas las encuestas que se realizan sobre la ciudad y en cada elección los candidatos prometen solucionarlos.
Sin embargo, en el fondo son promesas difíciles de cumplir. Es un problema de gestión.
A diferencia de otros países donde las autoridades locales se encargan de gestionar los problemas de delincuencias e ineficiencia en el transporte, en Perú estos sectores no están en manos de los alcaldes. La lucha contra la delincuencia depende de la Policía y el transporte público de la ATU, que responden al Ejecutivo.
Los alcaldes de Lima intentan participan en la lucha contra la delincuencia a través del serenazgo, pero los serenos no están preparados para esa lucha, sobre todo con delincuentes cada vez más avezados, la prueba es la muerte de varios de ellos intentando cumplir con su deber.
Y en los distritos con menos recursos, el serenazgo es solo apariencia.
En el caso del transporte público no tienen ni voz ni voto. Pero debería ser todo lo contrario.
Los alcaldes si tienen competencia en tema del comercio informal, pero poco o nada han hecho al respecto la mayor parte de las autoridades locales. El Cercado es un ejemplo, los mal llamados ambulantes ocupan no solo diversas zonas sino inclusive aquellas que están prohibidas como las salidas de los centros comerciales.
Para intentas solucionar los principales problemas de la ciudad, es necesario repensar las atribuciones que deben tener los alcaldes. No será fácil porque generalmente se impone el protagonismo político, sobre todo en una ciudad tan visible como Lima.
Todos quieren estar en la foto, cuando se presenta un problema.
Pero ya es hora que una megaciudad como Lima el alcalde pueda tener una fuerza policial bajo sus órdenes, se ha hablado de una nueva policía municipal, también podría ser una parte de la institución policial, por ejemplo, la Región Policial Lima.
Mientras no se aborde en profundidad lo que puede hacer o nacer el alcalde metropolitano, las promesas de los candidatos de hacer de Lima una ciudad más segura o rediseñar el transporte público serán solo un saludo a la bandera.
Solo pueden seguir construyendo y dando mantenimiento a las calzadas y veredas.
